by Marcela Rubio

Desde niños, por la impetuosa necesidad biológica de sobrevivir hemos adoptado roles, lugares en nuestra familia que no nos corresponden. Hemos jugado a ser la mamá de mamá o el protector de mama, porque la vimos desvalida, desprotegida. O nos hemos aliado con papá pues nos duele ver que mamá lo desprecia o abusa o viceversa. Nos identificamos con uno o con otro ya que necesitamos que esten bien para que nos protejan y paradójicamente terminamos protegiéndolos sin lograr la protección que necesitamos.

Crecemos con conflictos de identidad y rencor. Desde la desesperación de sentirnos desprotegidos adoptamos cualquier recurso para sobrevivir, pertenecer y mantener unida a la manada que es la promesa de nuestra seguridad y existencia.

Y si nos salirnos de la víctima, y empezamos a ver esta realidad desde otro punto de vista?

Decidiéndonos de una vez por todas, a tomar nuestro lugar y honrarnos como sobrevivientes exitosos, que hemos hecho de todo para mantenernos vivos y sentir profundamente, el amor y la entrega a nuestras vidas por el que estamos hoy aquí?
Agradeciendo a este instinto de sobre vivencia de nuestros clanes y nuestros ancestros que gracias a estos seguimos vivos?
Respetando a todos los que nos rodean que nos inspiran a seguir vivos y nos enseñan?
¡¡No tendríamos mas rencor de nada ni a quien perdonar, sino honraríamos el privilegio de tener la oportunidad y el regalo de estar vivos, honraríamos nuestros espíritu sobreviviente y a quienes nos permitieron llegar aquí!!

Agradeceríamos a:

esta biología que busca la vida a cada momento.
este cuerpo maravilloso que se adapta a las exigencia inhumanas, sociales que le imponemos.
estas enfermedades que nos enseñan en donde estamos estresados, diciendo no a la fluidez y a la simpleza de la vida.
HONRANDO NUESTRA VIDA

!!Nos fortaleceríamos todos los días, y nos sentiríamos en nuestro lugar, en casa y sin rencor!!

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