“La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro”.

Immanuel Kant (1724-1804)
“Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?”

Da que pensar…

Dice Kant que el hombre es culpable de su condición mientras decide quedarse anclado en la falta de decisión y de autonomía, mientras busca no desligarse de ambas, con el ánimo de servirse siempre de los demás, dejándose conducir por ellos y por sus ideas, anulando cuanto hay en él de diferente.
Entendemos la reticencia kantiana e ilustrada hacia el control que los demás (sin especificar la graduación de ese “otro”) pueden ejercer sobre nosotros, porque la vivimos, porque tras más de dos siglos parece ser que las preguntas siguen siendo las mismas y que tan solo hemos logrado cambiar las concepciones que teníamos sobre el tiempo y el espacio y la calidad de los mismos como esferas de conocimiento.
Pero el texto del que se extrae esta cita va mucho más allá abogando directamente por el despertar de una nueva sociedad que rechace frontalmente la relación con el otro… y en ello estamos todavía, puliéndonos. La sociedad perfecta y soñada por la Ilustración era y es una agrupación deindividualidades exarcerbada, contraria a dejarse conducir ni asesorar, cuyos individuos son conscientes de ser plenamente independientes y autónomos como parte de un axioma natural enmascarado.

Particularmente siempre me ha preocupado la concepción que tenían los ilustrados y los kantianos acerca de la necedad, pero esa es otra cuestión.

Somos el experimento de final de curso de la Ilustración, y como tal cada vez que nos cuestionemos quién nos manda hacer algo, quien nos dice que eso está bien o mal debemos ver que la respuesta más plausible es que somos nosotros mismos, que primero está nuestra subjetividad, -aún entrenándose para esconderse- por delante de nuestra libertad.

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