Decodificación Biológica de Enfermedades
La Enfermedad: Nuestra Oportunidad de Curación

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Para un nuevo enfoque de la enfermedad:
Enfermedad = Oportunidad Codificada

Cuando tengo obligación de quedarme todo el día al sol, me vuelvo moreno y este bronceado no es una enfermedad. Este síntoma es una reacción de adaptación.
Cae la noche, y aunque lejos del sol, se conserva el bronceado! Se puede decir que el bronceado es la fase visible del síntoma, la exposición al sol siendo la fase invisible. El bronceado es la reacción, el sol es la acción. La enfermedad, igualmente, es una reacción, una fase visible que sucede a una acción, una fase que se ha hecho invisible.

El síntoma es una reacción de adaptación.

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Para sí:
Cuando alguien come setas tóxicas (acción), aparecen luego síntomas: vómitos, migrañas, diarreas, fiebres, etc. Es la reacción, fase visible y sensible. Esta enfermedad es una fase de adaptación que permite la supervivencia, una vida segura.
Para el otro:
En la selva Africana, imaginemos una familia de leones con tres leones dominantes y una decena de leonas. Una de ellas da a luz ocho pequeños. Un día, dos de sus pequeños caen en un precipicio y están heridos. Los va a buscar , están muy mal. Su reacción visible, su síntoma será hacer más leche porque se trata de alimentarlos bien para ayudarles a recobrar la salud.
Para la especie:
Imaginemos ahora que, en esta selva, hay dos leonas: una tiene un pequeño territorio de caza, la otra tiene uno grande. Ambas están tomadas por su macho dominante. La primera sólo tendrá dos pequeños. La otra, que tiene un gran territorio, tendrá ocho.
El inconsciente biológico de cada leona produce el número adaptado de pequeños. Es inútil hacer diez si no hay lo necesario para nutrirlos desde el nacimiento. Pueden incluso volverse estériles si hay pocas presas.

El Inconsciente Biológico

El inconsciente biológico nos gobierna, hasta que tomemos consciencia de ello y que volvamos a tomar las riendas.
Volvamos a nuestro ejemplo, la leona va a poner al mundo ocho pequeños. Los más rápidos van a coger las mamas más ricas, las que dan más leche, las de arriba. Para sobrevivir, hay que hacer rápido, coger rápido el trozo de alimento. Hay una urgencia inconsciente.
Si los pequeños caen en un agujero, la hembra pondrá en marcha una solución biológica inconsciente. Su inconsciente biológico da a sus mamas la orden de fabricar más leche, para permitir que los pequeños que han sobrevivido puedan restablecerse, para disfrutar de más alimento. Y si por casualidad todos los leoninos mueren en el precipicio, o están matados por un nuevo macho dominante que suprime los hijos de su antecesor, inmediatamente la hembra hace otro conflicto biológico inconsciente que, esta vez, implicará los ovarios: tendrán quistes y esto para que fabriquen más estrógenos de cara a una nueva ovulación, un nuevo instinto de reproducción y al final una perennización de la especie. La leona buscará al macho, estará tomada y volverá a tener nuevos leoninos, mediante esta superproducción de estrógenos debida a los quistes en los ovarios. Estos quistes no son una enfermedad, son síntomas de curación. Los tumores de las mamas de la leona no son enfermedades, son soluciones de curación. Con esta mirada en el mundo, el síntoma se vuelve una adaptación biológica de supervivencia.
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A través de estos ejemplos cogidos muy libremente a la etología, vemos como la enfermedad, el síntoma, puede presentarse como una solución biológica de supervivencia del individuo, del grupo o de la especie.
Si yo fabrico más tiroxina en la tiroides para rápidamente acelerar mi metabolismo y rápidamente coger las mamas de arriba, es para mi supervivencia personal. Si hago más leche, es para la supervivencia de los bebés. Si hago más estrógenos y óvulos, es para la supervivencia de la especie.
Para tomar ejemplo del bronceado, es un síntoma que aparece para mi supervivencia personal, para mi comodidad. La biología favorecerá en primer lugar la supervivencia, luego la comodidad y luego el estetismo.
La biología no hace nada al azar. El inconsciente es inteligente. Podemos constatar que una inteligencia escondida está a la obra, que no hay ninguna enfermedad que no tenga su sentido oculto. El síntoma es una reacción. Una enfermedad siempre es una reacción a algo que es lejano y que se ha vuelto invisible. Otra vez, generalmente solemos ver sólo las reacciones, la parte inmediatamente visible, cuando algo se ha vuelto invisible, una acción olvidada.
A veces tenemos la impresión que la naturaleza se precipita, que hace demasiado. Es capital buscar la acción detrás de la reacción. Cuando vemos la naturaleza que se precipita, sólo vemos la reacción. Pero la acción que se ha vuelto invisible es la que da todo su sentido al síntoma, que permite desdramatizar, curar,  por la toma de consciencia y la reorientación de esta energía.
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Puede parecer algo paradójico, incluso provocador, decir que nuestras enfermedades están aquí para curarnos… La medicación está aquí, en la mesa, para curarnos, pero podemos tomarla o ignorarla. Del mismo modo, una palabra está aquí, un aviso está aquí, una información está dada: tiene un fin y estamos siempre libres de oírla o no, de descodificarla o no. La enfermedad es pues una oportunidad suplementaria de supervivencia: si bronceo, es para no quemarme. Ahora bien, si quedo expuesto en pleno sol durante días y días, puedo quemarme. Cualquier enfermedad, cualquier síntoma, responde a una intención positiva.
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Interés Terapéutico

Que sea para caer enfermo o para curar, se puede intervenir por una de las cuatro puertas de entrada que son el psiquismo, el cerebro, el cuerpo y la energética:
1.El pensamiento, la vida mental, abstracta, la imaginación, la sugestión, la hipnosis, los placebos… Hay sueños que ponen enfermo. Por ejemplo alguien que, por una pesadilla, reactiva un conflicto, un drama y se despierta haciendo una crisis de asma.
2.Los meridianos energéticos con los puntos de acupuntura. Juegan un papel de antena. Permiten que el terapeuta no sólo tome la información sobre el estado interno del paciente, sino que trate los síntomas. Porque cuando el terapeuta coloca una aguja en un punto de acupuntura, da una información transmitida por el meridiano hacía el cerebro, creando así un re –   equilibrado energético con impacto en los otros tres polos (psiquismo, cerebro, cuerpo).
3.El cerebro (operación, traumatismo cráneo, alcohol, drogas, medicamentos, que actúan en los intercambios químicos directamente en el cerebro).
4.El cuerpo. Si he comido setas venenosas, vomito; si el sol quema mi piel, bronceo. Irradiaciones radioactivas destruyen los glóbulos sanguíneos…
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La toma de consciencia de la unidad de los diferentes niveles del humano en el paso a la enfermedad es muy tranquilizadora en el sentido que es la misma unidad que está en acción en el paso en curación. Si ya no tengo conflicto (en las condiciones que hemos precisado), 
ya no tengo enfermedad

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