Descodificación de Enfermedades

Lo que el yo psicológico no consigue incorporar es patológico.

Carl Jung.

La descodificación de enfermedades es una manera de observar la enfermedad y de encontrar las causales biológicas de porque el cuerpo reacciona de manera alterada, como respuesta a una interpretación de un evento, situación ó experiencia traumática.

Esta forma de comprensión no excluye el tratamiento médico, en realidad es un enriquecido acompañamiento que facilita la comprensión inconsciente de cómo la enfermedad ó desequilibrio físico está actuando en el cuerpo biológico.

La enfermedad comienza en un momento determinado, llamado bioshock, allí el cerebro capta la información que la mente ha traducido, y lo registra o graba. A partir de esta situación se desencadena una serie de sintomatologías que buscan recuperar el equilibrio perdido.

El terapeuta en Descodificación de enfermedades recibe a un paciente que ha consultado con un médico y que tiene un diagnóstico y está en general bajo tratamiento. El médico es quien atiende la enfermedad del paciente, el terapeuta sólo descodifica los programas biológicos que desembocaron en la enfermedad de una persona, que no es su paciente sino su consultante.

Grandes aportes realizaron las investigaciones y el trabajo del Dr. Ryke Geerd Hamer, el cual desarrolló la Ley de Hierro del Cáncer, él demostró que existe entre cada enfermedad una correspondencia conflictiva. Todas las enfermedades tienen dos etapas de desarrollo. La primera es el conflicto activo y la segunda es la fase de reparación ó curación. Está postura sostiene que si el conflicto se soluciona las enfermedades se reparan. Según el Dr. Hamer, para que se dé la enfermedad la persona debe vivir el evento traumático en aislamiento, es decir imposibilitado de comunicarlo, debe ser sorpresivo, intenso, inesperado y que no se encontró una solución en el momento. Hamer encontró en los estudios realizados en sus pacientes, en la tomografía computada pequeños focos que se relacionaban con áreas del cerebro específicas y que tenían vinculación con la enfermedad. A estos los denominó Focos de Hamer, al resolverse el conflicto los focos desaparecían y la enfermedad también.

También contribuyen los aportes de Claude Sabbah, con la desprogramación Biológica, fruto de más de 30 años de búsquedas científicas y sus estudios en la correlación de los tres reinos, vegetal, animal y humano.

El Dr. Gérard Athias, Dr. en medicina, generó grandes contribuciones a través de las memorias celulares, la genealogía, las tríadas y los 22 destellos de Vida.

Christian Flèche, creador de la descodificación biológica, aporta con su experiencia, la creación de un método que permite interpretar y entender como cada órgano y sistema biológico está relacionado con un conflicto emocional-psicológico.

Somos una realidad compuesta de cuatro realidades inseparables. Orgánica, cerebral, psíquica y energética. No hay ni una sola célula del cuerpo que escape al control del cerebro, y este no escapa al control del pensamiento, consciente ó inconsciente, de manera que ni una célula del cuerpo escapa al psiquismo. Un shock siempre va acompañado de un sentimiento personal que repercute en los cuatro niveles biológicos.

La enfermedad es una solución de adaptación, si cada órgano del cuerpo no puede satisfacer su función (atrapar el oxigeno, alimentos, etc) se produce un shock. Así el inconsciente inventa un camino suplementario de supervivencia, “el síntoma”, que es una solución o una tentativa de solución al shock vivido.

Todo lo que vivimos y captamos a través de nuestros canales neurovegetativos y los cinco sentidos, se traduce en una realidad biológica. El cerebro no distingue entre lo real o lo imaginario, y es por eso que una vivencia estrictamente emocional puede convertirse en algo biológico en el instante en que se vive. Si la emoción se libera se desvanece de la grabación, caso contrario queda impreso y el cuerpo será el último escenario de ese evento.

Por ejemplo, los problemas de la dermis están relacionados con conflicto de separación, los huesos a conflictos de desvalorización, la vejiga a conflictos de territorio, problemas de tiroides a conflictos de prisa ó necesidad de hacer algo rápidamente y no lograrlo, los problemas que aquejan al aparato digestivo, se relacionan a las experiencias de vida que no pueden tragarse, digerirse o soltar.

En su libro “EL CUERPO COMO HERRAMIENTA DE CURACION”, 2005, Editorial Obelisco, pp.161-168, Christian Fleche nos aporta una síntesis de cómo los sistemas biológicos están relacionados en disfunción con conflictos emocionales. A continuación se detalla un extracto de su libro.

· El aparato respiratorio está relacionado con la libertad, el espacio y la seguridad: siento la necesidad de un territorio, de un espacio de libertad y de seguridad.

· El aparato renal (riñones, uréteres, vejiga) está relacionado con las referencias: la importancia de situarse en el espacio, de marcar el territorio.

· El aparato locomotor (huesos, músculos y tendones) está influenciado por el sentido, el valor y la utilidad de las cosas. La cuestión es: ¿Qué me motiva a hacer esto?

· El aparato cardiovascular (corazón, arterias, venas, sangre) se encarga de la transmisión del oxigeno a todas las partes del cuerpo y de la eliminación de los deshechos. Es la imagen de la casa, de la limpieza, del territorio a conseguir y a conserva. La cuestión es: ¿Cómo conservar lo propio?

· El aparato sexual (gónadas, útero, cuello del útero, próstata) esta, obviamente, relacionado con la transmisión de vida, con la perpetuación de la especie. Es un proyecto a largo plazo.

· El aparato sensorial controla la relación con el mundo exterior. Tengo que conseguir toda la información útil para mi seguridad.

· El aparato o sistema hormonal (endocrinología) se puede considerar como un primer cerebro. Las hormonas circulan por el cuerpo y transmiten la información. El cerebro se comunica con los órganos a través de las neuronas (información rápida y breve) o las hormonas (información más lenta, pero que permanece más tiempo).

· También tenemos el sistema inmunológico, encargado de distinguir entre lo propio y lo ajeno. Lo ajeno es agresivo, exterior, químico, los gérmenes que no hemos podido identificar durante la infancia; es decir. Todo lo que no es propio. Después hay que hacer durar este conocimiento. Noción de proyectar lo propio a largo plazo.

A continuación, se tratarán los sentimientos de los aparatos y de los órganos.

Solo se abordaran las señales generales, ya que cada órgano tiene sus propios síntomas de conflicto activo, de cronicidad o de reparación.

EL APARATO RESPIRATORIO

El aparato respiratorio está dominado por las nociones de espacio, libertad y seguridad. Cuando estas necesidades no se satisfacen, el ser vivo descodifica un órgano u otro del aparato respiratorio, dependiendo de la intensidad del conflicto.

· La nariz: el órgano más adelantado, señala hacia el mundo exterior. El olfato es el primer sentido que detecta el peligro ya que (junto con el oído) sigue funcionando durante el estado de coma. Los problemas de rinitis y sinusitis están relacionados con conflictos de hediondez: (Esto me huele mal), tanto en sentido literal como en sentido figurado (peligro, angustia, inquietud). Dependiendo de la intensidad, durante la primera fase la nariz no funciona (rinitis) y el olfato desaparece; si el sentimiento es aun más fuerte, el resultado es una sinusitis.

· La faringe: es la encrucijada donde están las amígdalas, que corresponden al conflicto endodérmico de querer atrapar el pedazo de comida.

· La laringe: miedo cerval; grito de socorro.

· Los bronquios: peligro en el territorio.

. Músculos de los bronquios y la laringe (asma): conflicto respiratorio vivido de manera motriz: (Quiero y no quiero un espacio; quiero y no quiero gritar).

· La pleura: protección de los pulmones y los bronquios. Corresponde al conflicto: (Debo protegerme el tórax).

EL APARATO DIGESTIVO

Los conflictos que afectan al aparato digestivo generalmente están relacionados con todo lo que se puede reunir bajo el término genérico de pedazo: el pedazo a atrapar, a ingerir, a asimilar y a eliminar.

· La lengua: el sabor de las cosas. (La vida ya no tiene buen sabor.) Si este musculo se ve afectado, se desarrolla una desvalorización relacionada con el hecho de utilizar la lengua para, por ejemplo, hablar.

· Las encías: (Mi palabra ya no tiene importancia).

· Los dientes: (No tengo derecho a ser agresivo; no me permito ser mordaz).

· El esófago: está formado por dos partes. La parte superior (ectoblástica) corresponde al conflicto: ((Me imponen algo, me atiborran como a un animal y no me apetece lo que me imponen, no puedo aceptarlo pero me veo obligado a tragármelo)); y la parte inferior (endoblástica), que corresponde al conflicto inverso: (Quiero atrapar el pedazo, pero no lo tengo).

· El estomago: está formado por dos partes. La pequeña curvatura: (Contrariedad en el territorio. Me imponen a alguien a quien no puedo tragar). Ulceras. Y la gran curvatura: conflicto de escasez + conflicto indigesto (comportamiento inaceptable).

· El intestino delgado: conflicto de escases (más profundo) + conflicto indigesto.

· El colon: conflicto de (suciedad). Cuanto más profunda es la enfermedad, más grave es el conflicto. En la primera parte del colon, se trata de conflicto de (engaño). Cuanto más cerca al sigmoideo, se trata de (cochinadas), (malas jugadas) marranearías cada vez mas (asquerosas) y (podridas), hasta llegar al sigmoideo y al recto, donde los conflictos son tan desagradables que la única solución es evacuarlos. Existe esta coloración suplementaria de querer evacuar.

· El recto: la parte final (ectodérmica): conflictos de identidad dentro del territorio. ((estoy al límite, mi lugar no está dentro de este territorio.)) (hemorroides en fase de reparación).

· El hígado (masa): un conflicto de miedo a la falta de comida, de lo esencial para sobrevivir.

· El páncreas: tiene la mima colocación que el hígado, pero con un vacio en la parte superior. Son los conflictos más intensos y, a menudo, están relacionados con la familia y el dinero.

· Vías biliares: conflicto de cólera, rencor y justicia.

· El peritoneo: (protección de los intestinos y del abdomen). Miedo por los órganos abdominales.

· El apéndice: dentro del gran tubo que es el aparato digestivo, que va desde la boca al ano, existe un pequeño callejón sin salida: el apéndice. La descodificación de este órgano corresponde a los conflictos de engaño, un pequeño ((castigo)) vivido dentro de un callejón del que no se puede salir. Un ejemplo: una niña sufrió un ataque de apendicitis y estuvo a punto de ser hospitalizada. Mientras su madre le hacía preguntas, ella le confesó el drama que había vivido en clase. Se sentaba en primera fila, porque le gustaba ver bien la pizarra. Al fondo de la clase había un niño muy gamberro y la profesora, para controlar mejor, lo puso en el sitio de la niña, que vio relegada a la última fija de la clase, algo que vivió como un castigo, un acto de alineación contra el que no podía hacer nada. A los pocos minutos, después de haber explicado la historia, el dolor empezó a ir a menos; una hora después, se levanto y empezó a caminar. Al final, no la tuvieron que llevar al hospital.

EL APARATO RENAL

Función general: eliminar los desechos, filtrar la sangre.

· Los riñones: están formados de varias partes. El parénquima corresponde a cualquier conflicto relacionado con los líquidos: inundaciones, lluvias torrenciales, tormentas, ahogamientos, alcoholismo, etc. Los conductos recolectores de orina son los conflictos de derrumbamiento de la existencia. El choc se vive como una pérdida de referencias, una destrucción. Nos sentimos desbordados: ((es demasiado)).

· Las cálices, la pelvis renal, el uréter y la vejiga: (mucosa, ectoblástica.) son conflictos relacionados con la delimitación del territorio. Cada mañana, el leopardo varios kilómetros para marcar los límites de su territorio. Este conflicto es masculino. La hembra sufre más conflictos de organización en el interior de los límites del territorio. El hombre construye el muro alrededor de la vivienda, pone barreras, setos, etc. La mujer planta los geranios en las jardineras de la ventana y colca los gnomos de porcelana en el jardín. Ella organiza el interior del territorio.

· Mucosa de la vejiga: parte endoblástica, es decir, conflicto de deshonra, de ((suciedad)) dentro del territorio.

EL APARATO REPRODUCTOR (SEXUAL Y HORMONAL)

· Las gónadas (ovarios y testículos): la parte germinativa, que produce los óvulos o los espermatozoides, corresponde a un grave conflicto de perdida: de un hijo, de un conocido. La parte intersticial, responsable de la producción hormonal, tiene una coloración de desvalorización, de golpe bajo, en la temática semisexual: una mujer engañada por el marido, un hombre insultado por la novia, etc. Son conflictos feos, que desvalorizan y culpabilizan. Se produce una perdida en la relación afectiva, sexual o sentimental.

· Las trompas uterinas: conflictos sexuales feos. Una mujer se siente atraída por el marido de su mejor amiga.

· La próstata y la mucosa del útero: familia fuera de las normas; familia en el sentido amplio de la palabra. Puede tratarse de prácticas sexuales que nos reprochamos, que vivimos por identificación. Una violación, la homosexualidad, el matrimonio con un extranjero, relaciones sexuales extramatrimoniales. También encontramos conflictos de perdida respecto a los nietos. Una función de la próstata es fabricar espermatozoides; así pues, se trata de relanzar la función sexual para perpetuar la especie.

· El cuello del útero: frustración sexual

· El musculo del útero: desvalorización relacionada con la familia o el embarazo.

· La vagina: conflictos de frustraciones relacionados con el acto sexual.

· Las glándulas de Bartolino: miedo del deseo propio, miedo a que el otro no descubra su deseo sexual.

· El seno izquierdo: es el seno que la mujer diestra presenta en primer lugar al bebe. Está implicado en las relaciones madre-hijo. Es el eje vertical de las relaciones. La glándula que produce la leche está relacionada con los conflictos de maternidad. ((el otro está en peligro, no está seguro, tengo que fabricar mas leche para alimentarlo (mastosis, nódulos).))

· El seno derecho: el que la madre presenta en segundo lugar. Corresponde a las relaciones horizontales (marido, hermanos, amigos cercanos).

· Canales galactóforos o intraductales (ectodérmicos): la epidermis, se corresponde con los conflictos de separación. A través del seno izquierdo, una mujer se siente aparatada de su hijo, en sentido literal y figurado (incomunicación, incomprensión). En el seno derecho aparecen los conflictos de separación en las relaciones horizontales. Para la mujer zurda, los conflictos son los mismos, aunque cambiados de lado. Es decir, el seno derecho se corresponde con las relaciones verticales y el seno derecho, con las horizontales.

· La glándula del tiroides: el tiroides es el órgano del tiempo y se descodifica en caso de emergencia. ((tengo que hacer ya; tengo que coger aquello ahora mismo.)) el nódulo del tiroides fabrica más tiroxina, la hormona que acelera el metabolismo del cuerpo humano y aumenta las posibilidades de atrapar el pedazo de comida. En el tiroides también quedan vestigios de canales de excreción de la tiroxina, que corresponden a los conflictos más elaborados de los ectodermos: conflictos de impotencia frente al peligro.

· La glándula de la hipófisis, adenohipófisis: es la responsable de la fabricación de dos hormonas: la hormona del crecimiento, que podrá provocar síntomas de gigantismo o, por el contrario, de retraso en el crecimiento. La acromegalia corresponde al conflicto: (No me siento a la altura y, para compensar, impresiono). Es el conflicto de la jirafa: para atrapar el pedazo, hay que ser más alto; como el niño que repite curso y sufre el conflicto de no estar a la altura. Corre el riesgo de bloquear la fabricación de hormonas del crecimiento. La hipófisis también fabrica hormonas que favorecen la lactancia. Es una variación del mismo conflicto: ((Tengo que está a la altura para poder alimentar a mi familia)).

· La glándula corticosurrenal: conflicto de dirección. Sentimiento de estar perdido, de haberse perdido, de haberse caminado en la dirección contraria. Blancanieves, perdida en el bosque, perdió todas las referencias, estaba lejos de casa y no sabía a dónde ir. El gran síntoma de este conflicto es un intenso cansancio y vemos como Blancanieves, exhausta, se queda dormida en el bosque. Este conflicto marca una excepción en la bilogía: en este caso, la primera fase es de un intenso cansancio (en lugar de un intenso estrés) y, en la fase de reparación, encontramos mucha energía. El sentido biológico de este cansancio es no volvernos a perder en la dirección incorrecta. El hecho de sentimientos agotados hace que dejemos de caminar y, por lo tanto, que no nos perdamos.

· El páncreas: órgano compuesto por tres partes. La parte endodérmica (arcaica), el parénquima, corresponde al conflicto de miedo a las carencias. La parte ectodérmica (elaborada), los canales, está relacionada con los conflictos de ignominia. Y los islotes pancreáticos, que fabrican las hormonas, las células Beta (insulina), se corresponden con un sentimiento de miedo, de peligro al que nos resistimos: (Me preparo para la acción pero no paso al acto (hiperglucemia). La otra hormona, el glucagón, corresponde al conflicto de miedo + repugnancia, desagrado (hipoglucemia).

El aparato sensorial

· La nariz, el olfato: conflicto de hediondez.

· La lengua: conflicto de pérdida de sabor de la existencia.

· El ojo: conflicto de miedo/temor. Hay muchos conflictos posibles relacionados con el ojo, tantos como tejidos. Problemas de retina: (Es insoportable ver esto), rechazo a ver la realidad. Problemas de visión (miopía, presbicia, etc.): miedo en la nuca, por detrás, temor. Conjuntivitis: conflicto de separación, perder los ojos.

El ojo es un buen ejemplo de doble entrada biológica.

El choc se puede vivir en una tonalidad visual, aunque también de separación: conjuntivitis.

Visual + peligro: miopía, presbicia.

Visual + rechazo: ceguera.

Visual + motor: estrabismo, caída de parpados, temblores de parpado.

· La oreja: sordera, acufenos. (es insoportable escuchar esto o aquello) tímpanos y trompa de Eustaquio: conflicto arcaico de querer atrapar el pedazo, una frase, una palabra, una información auditiva (otitis).

· La piel: está formada por tres capas. La epidermis, la capa más superficial, afectada por los conflictos de separación (eczema, soriasis). La dermis, que contiene la melanina; conflictos de deshonra, de ataques a la integridad. La hipodermis: desvalorización estética (acné, lipomas).

· Los dolores y la sensación de quemadura en un órgano sin ninguna lesión, neurinomas: correspondientes al conflicto de contacto forzado. (No quiero estar en contacto con esta persona y, sin embargo, me veo obligado a ello.)

EL APARATO LOCOMOTOR

Este aparato se ve afectado por los conflictos de desvalorización.

· La medula ósea: la desvalorización más profunda nace del centro del hueso. En el corazón hay sangre, glóbulos rojos, blancos y plaquetas que fabrican la medula ósea. Lo que hay en el corazón del ser vivo sale del corazón del hueso. Las mayores desvalorizaciones, que afectan al propio sentido de la existencia, provocan anemias, deficiencias en la fabricación de los glóbulos o las plaquetas, leucemias. Estas desvalorizaciones suelen estar relacionas con la familia.

· El hueso: desvalorizaciones importantes. Descalcificación, osteoporosis.

· El cartílago óseo: desvalorización relacionada con el movimiento (habilidad, eficacia de movimientos).

· Los tendones y los ligamentos: (Haga lo que haga, no lo conseguiré nunca).

· Los músculos rojos: desvalorización respecto a sus competencias físicas. (No soy capaz de pelearme, de defenderme, de correr…)

EL APARATO CARDIOVASCULAR

· Las arterias coronarias: conflicto de pérdida de territorio.

· Las venas coronarias: conflicto de frustración sexual. ((El macho no me elige)).

· Las arterias cerebrales: conflicto de pérdida de territorio intelectual.

· El musculo cardiaco: desvalorización relacionada con las capacidades del corazón.

· El pericardio: miedo por el corazón, miedo a un infarto.

· Las venas: conflicto por tener demasiados problemas que resolver (varices, flebitis).

· La hipertensión arterial: conflictos relativos a los líquidos (ver el riñón).

· El bazo: miedo por la sangre, a perderla, miedo a las transfusiones.

· El sistema linfático (vasos, ganglios): sentimientos de angustia + desvalorización, con la coloración particular de la parte del cuerpo donde este el ganglio. Por ejemplo, si aparece uno en el hombro izquierdo, el conflicto será de desvalorización + angustia relativa por un niño; si aparece en las rodillas, será de desvalorización + angustia en el terreno deportivo.

Los ganglios linfáticos que están entre los pulmones y el cuello se corresponden a un conflicto ectodérmico de miedo frontal, miedo a la enfermedad, a los medicamentos, al cáncer, al sida, etc.

El trabajo de abordaje terapéutico desde estos enfoques, se debe hacer de manera cuidadosa y exhaustiva, encontrando el origen de la enfermedad a nivel de conflicto y ayudar al cliente a desprogramar la causa. El éxito de este trabajo depende de múltiples factores, el estado avanzado de la enfermedad, las condiciones emocionales del cliente, el verdadero deseo de superar la conflictiva que disparó el proceso de alteración biológica y el compromiso de sanarse.

Estos abordajes no reemplazan el tratamiento médico sino que lo sostienen y enriquecen.

En definitiva, la enfermedad es el esfuerzo que la naturaleza hace para curar al hombre. Por lo tanto podemos aprender mucho de la enfermedad para encontrar el camino de regreso a la salud y lo que al enfermo le parece indispensable rechazar, contiene el verdadero oro que no ha sabido encontrar en ninguna otra parte.

Carl Jung

El conocimiento libera, el amor sana.

Claude Sabbah

La curación del cuerpo, pasa por un cambio del espíritu.

Gérard Athias

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